Escribires Sensibles Para Tiempos Modernos




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LA PARTIDA DE MI ABUELO: Sentipensares en torno a la muerte
Junio 2021

Hace unos días, mi abuelo partió, cansado, sin perder el sentido de humor, con la dulzura de un niño, aunque llevaba días sufriendo. Partió un día domingo, en la tarde, cuando todos nosotros estábamos en casa, pero distraídos con los simples quehaceres de un típico domingo. Ninguno entendía que iba a partir, todos lo sabíamos, nadie lo aceptaba. En los últimos tres días, algunos momentos particulares ya nos estaban avisando de su vuelo, pero una nunca lo cree, nunca está lista.

Antes de que él partiera, tuve un momento a solas, después de muchos días encerrada tratando de estar lo más cerca de él. Fui al parque, me senté con mi espalda apoyada en un árbol y terminé las últimas páginas de un libro titulado El Balance Entre el Paraíso y la Tierra. Las últimas páginas hablaban de la muerte. Encontré mucha paz, mucha contención y sostén en ellas. Y mientras inhalaba cada palabra del libro, sentí una pausa, un movimiento energético fuerte, en el pasto y las hojas de los árboles que me rodeaban. Escuché un tremendo ruido fuerte sobre mi cabeza; era una familia de pájaros cantando al mismo tiempo justo sobre el árbol donde estaba sentada. Levanté la mirada, los vi un momento cantar, volar en círculos y partir. Se fueron, parando de cantar. Bajé la mirada y frente mío, dándome la espalda, estaba un hombre viejo completamente igual a mi abuelo mirando el horizonte y los niños que jugaban alrededor de él.

Mi alma entendió algo, pero la cabecita aun no lo aceptaba. Me paré, no quería volver a casa, pero lo hice. Di muchas vueltas y cuando pasé por una florería sabía que tenía que comprar los girasoles más grandes y las rosas más hermosas para él. Pero no lo hice, no quería aceptarlo...

Mi abuelo decidió volar a su estilo, jugando con nosotros, tratando de irse lo más tranquilo posible mientras no mirábamos, igual como cuando era niña y jugábamos juntos; él se escondía para que yo lo encontrara. Ese dia jugó, escondiéndose. Sentí que jugó conmigo tanto tanto y partió con su sentido de humor intacto. Él supo morir bien porque supo vivir bien. La Gran Señora Muerte fue buena con él y con nosotros, paciente, amada, permitiéndonos momentos importantes de amor y despedida. Quiero mucho escribir sobre ese día, poder decir todo, pero las palabras quedan cortas esta vez.

El viento me habla “tu abuelo siempre fue el lugar seguro para ti y muchos otros. Cuando alguien se vuelve en el lugar seguro para otro ser humano, lo ha logrado todo en esta vida.” Con esto es suficiente.

Jallalla Achachila Apostol Prenda, abuelo amado, mi lugar seguro. Te sentiré siempre con las hojas, árboles y vientos, jugando, sonriendo, nunca perdiendo la dulzura.


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SANAR EN COLECTIVO
Abril 2021

Me encuentro frente a la pantalla, mirando esta página vacía, necesitando escribir, poner en palabras algunas cosas aprendidas, con la intención de integrarlas, compartirlas, arriesgarme sin miedo a expresar algo que me late fuerte en mi ser y sin vergüenza de equivocarme en mis conclusiones. Este ejercicio es parte de recuperar la voz y con ella un granito más de felicidad y bienestar.
Me acuerdo siempre de la famosa frase “querido diario”, la cual ha caracterizado mi niñez; ese deseo de confesar las vivencias que removían mis aguas, porque no podía contener tanto movimiento en un solo cuerpo, no podía sostenerme en soledad. El diario me ayudaba y hoy, me sento frente a la pantalla con esta misma sensación, queriendo empezar con querido diario/querid@ lector/a, querid@ amig@, ayúdame a sostener lo que voy a contar.

Hace tiempo escribí: “La sanación de la mujer es inclusiva, vibra fuerte y, como una ola juguetona, envuelve cada grano de arena alrededor en sus aguas dulces. Nadie se escapa, todo se transforma. Es tan fuerte su ola transformadora como el proceso desde donde surgió́; por eso, la mujer, en su sanación, necesita hermanas. Porque tanto dolor, tanta pena, tanta belleza y tanta felicidad son difíciles de contener en un solo cuerpo.” Mi niña Ene lo sabía, todos los niños y niñas de este mundo lo saben, por eso tienen a su diario, ese pequeño espacio sagrado que no juzga, que se vuelve en otro cuerpo, ayudando a sostener los misterios poderosos que nos toca vivir; el diario, este cuerpo-amigo, que nos ayuda a hacer más llevadero cualquier proceso, porque tanto dolor, tanta pena heredada, tantas vivencias son difíciles de contener en un solo cuerpo. El diario, para mi hoy, es este proceso de compartir con ustedes, el cual se vuelve en una forma de sanar inclusiva, colectiva, en relación con el todo, que quizás no es solo de la mujer sino del principio femenino. Los niños son sabios, porque están muy conectados con este principio femenino inclusivo, llamado Gran Madre. Me acuerdo de la importancia que tenía el diario para la niña Ene, y con la misma mirada veo este texto, este deseo de compartir.

Entonces, mi niña Eneida, tienes permiso para escribir en conexión con la mujer que soy. Tenemos permiso para estar presentes las dos, expresándonos en todas nuestras complejidades.

Querido diario/querid@ lector/a, querid@ amig@, ayúdame a sostener este proceso fuerte que se abre con lo que voy a expresar.

Hace dos semanas, participé en un taller de tres días sobre el trauma colectivo. Fue un taller transformador, de esos que te muestran que tus bases de aprendizaje son fuertes, mientras que te ayuda a profundizar y navegar en aguas desconocidas, donde no habías nadado antes, encontrando en el proceso tus limitaciones también. Suelo enfocarme en las limitaciones, porque siento que no hay nada más sano que poder encontrarlas, honrarlas, entender que cumplen una función sagrada, cuidándonos mientras aprendemos a sostenernos por nosotros mismos y a discernir en cada paso que damos en esta vida. Yo le debo mucho a mis limitaciones, haber sido ellas de las más grandes maestras en mi vida hasta ahora. Aprendí en el taller, como yo lo entiendo, que un trauma nos puede causar fragmentación a muchos niveles y hay una “cristalización”, una forma de contener en nuestro ser esa energía no-integrada, que es el resultado de un trauma. Esta “energía cristalizada” es energía vital estancada, no-disponible. Además, esta misma estructura cristalizada sigue empleando aún más de nuestra energía vital para seguir manteniéndose en su estado cristalino, fragmentado, no-integrado. Lo cual nos agota. Parte de sentir cansancio, en mi caso y de muchos otros, es esto. Por esta misma razón, a veces no tenemos la energía, la fortaleza de sostener un proceso de trabajo profundo con el trauma, en soledad. Nos sentimos limitados y necesitamos del otro/a para ayudarnos.

Mucho de lo que aprendí, en el taller, lo había tocado antes. Lo tengo aprendido. Los nudos energéticos de la voz, nudos energéticos en el cuerpo, la liberación de la energía que los mantiene vivos etc., son bases de las terapias que ofrezco. Y son la razón por la cual, con el paso del tiempo, las terapias son tan efectivas en ayudar a que la energía vital fluya mejor, aportando a que las personas se sientan más despiertas, con más energía en general, menos adoloridas y mucho más conectadas con sus cuerpos. En mi práctica, también me toca ser ese otro/a, quien sostiene el momento muy duro, de sanación, cuando un nudo se deshace y es tan fuerte el movimiento que el/la consultante siente, que no puede integrarlo sin ayuda. Pero tenía que escucharlo de nuevo, y de una forma diferente, para llegar a un lugar donde nunca antes había llegado este entendimiento, ayudándome a mí a recuperar una parte mía que hace mucho tiempo, inconscientemente, le había pedido al universo que me la guardara, para devolvérmela un día en el futuro, cuando yo estuviera bastante fuerte y lista para cuidar de esa parte conscientemente. Este es regalo que recibí durante el taller. Y también la razón por la cual me animo a compartir estas palabras con ustedes.

Se dice mucho sobre que causa un trauma y las posibles formas de sanar las heridas, pero se dice poco (siento yo) en cómo lidiar con ese momento en el cual, como decía la maestra, “el cristal/hielo se derrite” y de repente, las aguas fuertes de esa energía liberada inunden al ser. Aun menos se dice sobre la dificultad de sostener, en un solo cuerpo, ese momento de integración. Porque, honestamente, yo he tenido muchos momentos así en ceremonia, y esta vez lo tuve durante el taller, cuando esta parte mía me fue devuelta. Los momentos de integración, y los días/meses/años que los acompañan, son duros. Es una dificultad muy particular que, estoy aprendiendo, no se puede llevar a cabo en soledad. No es negativa, sino es una explosión de fuerza que es casi demasiada bella y poderosa para digerirla en soledad. Con las enseñanzas del taller, enfocadas en la importancia del espacio compartido como una herramienta/forma de ayudar a trabajar el trauma, y como una forma de sostener el proceso del derrite y integración, empecé a entender por qué en ceremonia se trabaja en grupo, por qué se invocan seres más sabios y más grandes a ayudarnos a sostener un espacio seguro, por qué las formas de organización ceremonial parecen “rígidas” pero son necesarias. Por qué tanta complejidad está involucrada en una ceremonia y por qué, hoy más que nunca, necesitamos comunidad; necesitamos aprender a sanar en colectivo.

El taller también se concentró en “la complejidad” como una forma de “mirar que nos permite incluir más.” Esta forma nos facilita encontrarnos en un campo amplio, el cual permite convivires de muchos puntos de vista y percepciones. Quizás también nos hace más tolerantes. De hecho, me encantó escuchar a la maestra definir la palabra integración como “diferenciación que se vincula”, queriendo decir que, muchas partes mías, o muchas partes de un proceso, para ser integradas pueden no solo convivir al mismo tiempo, pero también vincularse entre si. Y para que esto pase, una vez más vuelvo a la importancia del espacio compartido, sostenido con pilares fuertes, cuidado en cada detalle, para que haya una sanación en colectivo donde la complejidad se muestra con todo su poder. Necesitamos mucho de estos espacios, especialmente hoy cuando se está jugando harto con los traumas ancestrales, históricos, políticos. Escribo, para empezar a gestar precisamente un tal espacio. En lo personal esta forma de mirar desde la complejidad me permite expresarme. La beba Ene está acostada mirando el techo, sonriendo y cayendo en la delicia del sueño, la niña Ene baila y sonríe, es libre de ser, mientras la adulta puede, al mismo tiempo, sentarse a escribir, sintiendo la paz de la beba y la felicidad de la niña. Ninguna le hace daño a la otra, las tres conviven con todas sus complejidades, las tres informan cada palabra que surge esta noche.

¡Que sensación de ligereza! Las palabras incluyen a todas; las palabras pueden ser porque todas estas Enes pueden convivir.

Vuelvo al diario, y la sabiduría de la niña Ene en vincularse con él. Es ella que me hace ver su sabiduría una vez más y me permite compartir. La adulta mujer que soy, toma esta sabiduría y la comparte, desde nuevas herramientas que hoy empleo, poniéndola al servicio de los demás y ampliando mi percepción, en el proceso, porque los demás, en leerme, aportaran algo que sola no hubiera podido ver. Y lo hago con el deleite de la beba Ene, con su confianza y su apertura.

Me doy cuenta que rescatar ciertas partes de nosotros, nos permite reconocer y rescatar otras formas de ser también. ¡Qué lindo se siente!

Es muy difícil al principio confiar en el espacio compartido, pero siento que todos vamos a necesitar el proceso de sanación en grupo, en colectivo. No solo vamos a construir confianza así, pero vamos a ampliar los puntos de vista, la percepción, aportando a que la polarización, tan presente en estos tiempos, vaya disminuyendo. Así vamos a poder sostenernos cuando las energías “cristalizadas”, de los eventos traumáticos que nos han tocado, empiezan a transformarse y nos inunden con tanta información que puede resultar terrorífico. Tan pertinente es este proceso en esta realidad de pandemia, así como en esta realidad política. Con cada día que pasa, entiendo, profundamente, que significa “alinear” el camino espiritual con el práctico, alinear mis vivencias, pensares, sentires, para encontrar un eje coherente desde el cual me relaciono con el mundo. Ahora, entiendo un poco más que significa integrar.


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PARIRNOS
Marzo 2021

Pasa que, por querer ser parte de un grupo, por tener miedo que nos van a excluir (esto lo aprendí en constelaciones familiares y en la vida) por tener miedo a que no nos van a querer más, o se van a reír de nosotros, por tener miedo de cometer algún error y perder el apoyo de nuestros seres amados, muchos de nosotros no nos atrevemos a decir lo que late fuerte en nuestros corazones. Por mucho tiempo, yo he tenido estos miedos; he callado mis vivencias, mis dudas, mis preguntas latentes. El callar así es peligroso porque se vuelve en una soledad aterradora, se vuelve en una confusión grande, se vuelve en una forma de vida que no nos permite relacionarnos desde la apertura y el cariño. Y lo que muchas veces pasa, por querer encontrar sostén, para no estar más en esa soledad, pedimos ayuda ahí donde no está, ahí donde nos pueden hacer mucho daño.

El año pasado, yo tuve la necesidad muy grande (dentro del contexto de todo lo que pasaba con la situación política aquí en Bolivia, la violencia, la pandemia) de empezar a compartir lo que estaba viviendo, lo que estaba aprendiendo, formas que a mí me ayudaban a digerir situaciones complicadas, y también lo que me daba miedo. Quise compartir para construir comunidad, para no caminar más en soledad. Y así nació una mujer fuerte y a la vez sensible, vulnerable, quien desde hace mucho tiempo estaba tratando de salir, de contar, de compartirse con el mundo, de caminar con pasos firmes hacia nuevas posibilidades. Abierta, sin miedo. Estoy muy orgullosa de esta nueva parte mía que ha nacido y espero que todos, en algún momento, permitan que nazcan esas partes maravillosas, de cada uno, que tanto quieren compartirse con el mundo.

Parirnos, permitir que nazcan partes nuestras que son importantes, no es fácil. Se necesita espacio, se necesita coraje, se necesita mucho amor, mucha paciencia, y, sobre todo, se necesita comunidad y apoyo. ¡Parirnos es una necesidad colectiva en este tiempo!


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TOCAR
Marzo 2021

Es un privilegio aprender a tocar con el propósito de curar, pero es un gran privilegio tocar con este propósito a mi amada madre, la mujer que me ha dado la vida. Tocar a ella es tener la oportunidad de reconocer, reconectar con, agradecer y cantarle a cada célula, cada milímetro de piel, cada poro que ha dado todo de sí para ser mi primer hogar, para acomodarme, cuidarme, nutrirme. Conozco su piel, conozco el olor de sus vivencias, conozco el color de sus sacrificios, el sonido y sabor de sus esfuerzos. Sobre todo, conozco el arte de su amor, sus sueños y esperanzas, sus pensamientos, sentires, sus tripas, sus noches largas y sus días de sol. Conozco el nombre secreto de su sonrisa y el lenguaje primordial de sus ojos brillantes. Mi Mama, mi amada, sagrada Madre.

La toco y entro en su seno, el seno del Gran Templo. Soy la leche que me ha nutrido y soy la dulzura encarnada de los secretos de esa leche. Viajo hacia el pasado, transformándome en el licor dulce, aguas de su vientre, tierra fértil de su útero, esperma de mi padre. Soy un sueño susurrado por el viento en una noche de Luna llena, mientras mi madre se quedaba mirando el atardecer bajo un árbol de limón, cantando. Y también soy la gota de esperanza que siempre ha guardado su corazón noble.

Viajo de nuevo, hacia el presente, saboreando con calma ser tanto, y desde el más profundo agradecimiento toco su corazón, devolviéndole desde este cuerpo humano y humilde, con el toque, toda la dulzura encarnada de los sentires, pensamientos y sueños que ella tejió hace mucho, mucho tiempo. Así ayudo a que se curen sus penas, que se transformen sus miedos, que se libere el poder de su corazón. Eso es tocar con el propósito de curar.

El nombre antiguo del Masaje Terapéutico Tradicional Tailandés es “Nuad Bo’Rarn” que significa precisamente “tocar con el propósito de curar.” He aprendido, a través de este arte de sanación, que cada ser a quien tocamos, tenemos que tocarlo como si estuviéramos tocando nuestra madre, padre, hermano, hermana, hijo, hija, a nosotros mismos, desde una conexión con ese profundo agradecimiento por la vida.

Sagrado entendimiento vivo, sagrados linajes resguardando esta información, estas enseñanzas. Sagrada vida, gracias por darme la oportunidad de tocar así a mi madre y a todas las madres, los padres, hermanos, hermanas, hijos e hijas de este Pacha.


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CICLO SALUD-ENFERMEDAD TEMA #1
LA MUJER: TIERRA y AGUA
Abril 2020

¿Cómo podemos apoyar a nuestra Madre Tierra en estos tiempos?
¿Por qué es la ciudad un espejo perfecto de la relación desequilibrada entre el femenino y masculino?

Hablaba con mis abuelos y tíos en Albania hoy quienes me contaban que muchos de nuestros seres queridos, quienes viven en el campo, están siguiendo con los ritmos de cuidado y producción de alimentos, en sintonía completa con la ciclicidad de la naturaleza. También me decían, que tienen la certeza, que estos días de cuarentena son una realidad mundial urbana, pero no necesariamente de todos, ya que en los campos la realidad es otra. Me quedé pensando qué bello es que a las ciudades, las cuales están construidas sobre muchos conceptos de falsa superioridad, en estos días, les toca sincronizar con los ritmos del campo y la naturaleza. Nosotros, los seres urbanos, tenemos que bajar las revoluciones, bajar la cabeza y dar un paso atrás, dentro lo que sería una lección muy grande en humildad.

Como forma importante de organización de vida, en el campo, está siempre la solidaridad, apoyo mutuo, y como seres urbanos, nos está tocando recordar precisamente esta forma, la cual en el campo sigue existiendo muy naturalmente. Pero no nos vamos a olvidar, que es apoyo mutuo, no es de un lado solo, porque hay un momento en el cual el lado que siempre da, va a tener que parar de dar, y tomarse un tiempo para reequilibrarse desde sus raíces. El campo, tierra fértil de nuestros alimentos, y sus habitantes, no pueden seguir dando infinitamente sin recibir un intercambio en forma de respeto, cuidado, ayuda.

Estos pensares, me conectaron mucho con la Tierra y las Aguas sobre las cuales están construidas las ciudades. Siento que la realidad urbana, tangible, toma siempre dos formas: la que se ve en la superficie (que el hombre ha construido), y la que ya existía antes, la Tierra y los ríos debajo del cemento (lo femenino, de donde nace y se nutre la vida). Simplemente, nuestras ciudades, reflejan una y otra vez lo que nos pasa a todo nivel, estas relaciones desequilibradas entre el femenino y el masculino. Estamos acostumbrados a ver edificios grandes, autos, postes de electricidad, antenas de todo tipo; ¡y diría que todos construidos en una forma muy fálica, todos erectos, penetrantes! Pero nos olvidamos que todo esto existe porque hay una tierra firme que los contiene y desde donde han nacido; tierra circular, suave, abundante y fuerte.

El hecho de que la forma masculina de hacer las cosas es más visible, la voz masculina es más fuerte, no lo hace la más importante ni la más sabia, porque hay una forma femenina, profunda, silenciosa, poderosa y generosa, que sigue dando, limpiando, reequilibrando. Si en la superficie los ritmos de vida son de una forma, no quiere decir que son de la misma forma abajo. Las formas naturales de limpiar, ir acomodando, transformando y trasmutando siguen en pie, ahí abajo, en esos lugares oscuros y húmedos donde la Tierra y las Aguas rigen. Y estas formas de abajo cargan también con los desequilibrios de arriba. Si no estuvieran constantemente moviendo dentro de los ciclos de la naturaleza, si no estuvieran ayudando a reequilibrar, el mundo de arriba se derrumbaría en un instante. ¡Y muchas veces lo hemos visto derrumbar físicamente! Ahora lo estamos viendo derrumbar energéticamente también. ¿Pero por qué será?

Entonces, me hago la idea, que quizás dentro de estos ciclos sabios de la naturaleza, nuestra amada madre Tierra y sus Aguas, ahora, en este tiempo, han decidido parar de reequilibrar para mantener viva una superficie, y simplemente se han enfocado en ir reequilibrando las profundidades, desde donde van a nacer nuevas raíces sanas, nueva vida. Después de dar tanto, necesitan parar y darse un momento para ir nutriendo a sus lugares importantes desde donde se fortalece la vida. ¿Podria ser, si la mujer para de cargar con el peso del desequilibrio, para de usar excusas de todo tipo, y para de ser paralizada por el miedo, mientras se reconecta con los ciclos naturales de su ser, que finalmente el mundo masculino desequilibrado derrumba? ¿Y desde este derrumbe necesario, surge un nuevo entendimiento, una nueva forma de ser masculina, en equilibrio con el femenino? ¿No sería esto el más grande acto de amor hacia la vida?

Y me acuerdo ahora, de algo que un tío querido nos ha dicho: “Hay momentos en la vida, cuando la muestra más grande de amor es dejar que alguien se haga cargo de sus responsabilidades y las consecuencias de sus acciones, sin tratar de ayudar a esa persona a cargar el desequilibrio que ha causado.”

Nos veo a las mujeres en estos tiempos más sensibles, susceptibles, gestando vida, ideas, menstruando, limpiando, reconectando con las profundidades, debajo de las superficies. Ayudando, apoyando mutuamente a nuestra Madre, con nuestros cuerpos, úteros, seres sagrados, para ir reequilibrando las profundidades, ahí debajo del cemento, donde nuevas raíces sanas van a nacer. Debajo del cemento ciudad y debajo de nuestros miedos, la vida continua. ¡Ella es maravillosamente tenaz!

Ya es tiempo de parar de cargar con el desequilibrio que mantiene viva una superficie enferma, que mantiene viva a una masculinidad enferma. Ya es tiempo de ir ayudando a construir campo fértil, desde donde nacerán nuevas vidas sanas y desde donde vamos a ir sanando a las vidas que ya existen.


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CICLO SALUD-ENFERMEDAD TEMA #2
SENTIRNOS INSUFICIENTES Y CORPORALIDADES: Una invitación a pensar criticamente.

Hay tantas formas de expresión, como hay seres vivos. Hay tantas formas de expresión que no tienen que ver con el nivel de educación académica, con el nivel de manejo de un idioma u otro. Una idea, aunque no sea expresada perfectamente (con un vocabulario maduro, intelectual, académico o como parte de un discurso particular que la sociedad considera aceptable y valorable) si viene desde las tripas, si ha sido integrada en carne propia y ahora está lista para ser expresada, no debería importar como se expresa, porque es suficientemente buena para ser expresada de la forma en la cual sea.
¡Simplemente es suficiente y punto!
La persona expresándola es suficiente y punto; su forma, su deseo de traer al mundo esta idea, producto de sus vivencias, es suficiente y punto.

Es importante sentipensar:
¿Qué es “sentirse insuficiente”, de dónde viene y como se nutre este sentimiento?

¿Por qué es peligroso para nuestros cuerpos y qué tiene que ver con el eje salud-enfermedad, qué tiene que ver con formas de gobernación?

¿Qué tiene que ver lo que se llama “saber venderse” con el “sentirse insuficiente” y las relaciones de poder?

¿Qué tiene valor en nuestras sociedades y que no?

¿Desde dónde permitimos que los demás nos digan que es importante para nosotros, sin tomar en cuenta, y constantemente callar, lo que sabemos que tenemos que expresar?

Desafortunadamente, vivimos en un entorno social, en el cual, no importa tanto la profundidad de nuestras vivencias, la integración de nuestras vivencias, la cualidad de nuestros aprendizajes, sino más bien importa cómo nos camuflamos, como nos vestimos, que tan “bonitos somos”, que tan “bien” hablamos, que tan “bien” sostenemos discursos abstractos, llenos de falsa sabiduría, y rara vez basados en nuestras vivencias. Importa la superficie y esto nutre el sentirnos insuficientes. Los anhelos del alma son profundos, no son superficiales, pero la profundidad parece no importar. Entonces para callar nuestras almas, hay que encontrar formas “sofisticadas.” Permitir y aceptar que nos hagan “sentir insuficientes”, creer que somos insuficientes, es una forma muy sofisticada de callar los anhelos del alma.

¿Cómo se logra esto?
Desde una simple idea.
La idea bien vendida de “saber venderse” ha entrado en absolutamente todos los cuerpos, cabezas, sentires de todos nosotros. No importa si estamos en Bolivia, Albania, Nueva York, ya está dentro de nosotros ahora y hay que tener cuidado hasta donde dejamos llegar esta semilla, de esta “pequeña idea”, porque es precisamente ella la que nos hace sentir insuficientes, constantemente. Si una no sabe venderse, si no sabe hablar “bien”, si no se fija “bien” en como esta vestida, no va a poder expresar lo que sus tripas saben porque se la cree que no es suficiente, que nadie la va a escuchar, que nadie le va a prestar atención, que su idea no vale. No es suficientemente buena, bonita, inteligente, bien leída, académica, lo que sea. Simplemente, no es suficiente para tener el derecho de expresar sus ideas, a su forma, desde su necesidad, desde su vivencia y aprendizajes en carne propia.
¡Este es un juego de poder!
Si nos sentimos insuficientes, siempre vamos a permitir al otro, ese otro que sabe más, tomar decisiones para nosotras. Fácilmente le damos el poder a algo, alguien fuera de nosotras, decidir que es mejor para nosotras, sin tomar en cuenta nuestros anhelos profundos de ir expresando nuestras necesidades más intimas, para poder estar bien, saludables, en este mundo. En muchos casos ese otro es un marido, un padre, un cura, un gobierno.

En mi caso, desde experiencias vividas en muchos lugares y especialmente aquí un Bolivia, yo hasta no he sido suficientemente callada, por ende, no he sido suficientemente “espiritual.” Hay que acordarse, que también dentro del mundo “espiritual”, existen relaciones de poder, que son mucho más peligrosas, porque es el cuerpo, emocional, físico, mental u ahora espiritual, el que puede ser fácilmente abusado.

¿En qué sentido abusado?
Desde el uso de la idea de insuficiencia.

Si dentro de una línea “espiritual”, una comunidad hace las cosas de una forma, dentro de la cual, alguien, por alguna razón no cabe, entonces esa persona “no es suficiente” hasta espiritualmente. Y cuando ella expresa una idea importante, un sentir fuerte, muchos no van a prestar atención, porque no importa la profundidad de su idea ni de su sentir, sino importa que no lo dice suficientemente bien para encajar dentro de las formas, caminos establecidos por un alguien quien guía. Entonces, mejor que se calle!

Estas “pequeñas”, formas de hacer sentirnos insuficientes, nos están metiendo la idea, no solo en mente y cuerpo sino en las profundidades de nuestras almas, una idea que vamos a creer con todo nuestro ser, que “saber venderse para encajar, hablar de una forma, hacer las cosas de una forma para encajar” a costo de nuestros sentires, pensares, nuestras formas de ser, es la única manera de vivir bien. Esto es abuso de poder. ¡Es abuso y punto! Pero un abuso que permitimos. Terrible en contextos familiares, comunitarios, sociales, políticos. Peor en contextos “espirituales.”

¿Y qué tiene que ver el cuerpo?

Es tan fuerte lo que pasa cuando no expresamos, lo que la vida nos da el derecho de expresar, en las formas que tenemos derecho de escoger solo nosotras, que muchas veces la frustración de no hacerlo, se somatiza en el cuerpo en forma de dolencias. En mi caso, mis frustraciones se transforman en dolores menstruales. Tiene sentido. En la mujer, si la garganta no se va a abrir para hablar, el útero expresará lo necesario a su forma. El cuerpo nos está hablando desde la sensación de insuficiencia, no solo propia sino también del linaje y más allá. El cuerpo nos está diciendo que en aceptar y alimentar nuestra insuficiencia, estamos aceptando que lo que nos da la naturaleza tampoco es suficiente. Como si los recursos naturales no fueran suficientes para mantenernos saludables, a todos los seres de este planeta. Como si las infinitas formas en las cuales nuestra amada naturaleza se expresa, fueran insuficientes también.

Si yo acepto y permito, que otros les den de comer a este lugar de insuficiencia, si yo estoy de acuerdo con eso y me lo creo, muy pronto, esto va a tener consecuencias en mi salud. Muy pronto yo me voy a volver en mi propio perpetrator, callándome, auto-censurándome, peor me voy a volver en el perpetrator, violador de todo lo que me rodea. Por eso el cuerpo lucha, duele, muestra el dolor del alma. El alma no es un perpetrador, es sabío. Eres suficiente dice, no creas otra cosa. Los dolores son un llamado para volver a la salud, al equilibrio, a la suficiencia.

En la misma línea, cuando un gobernante está diciendo cuando tenemos que hacer algo, cómo y por qué, sin tomar en cuenta nuestras necesidades individuales, y nosotros lo aceptamos, entonces dentro de nosotros hay algo que cree que somos insuficientes, que no sabemos que es lo que necesitamos para estar bien, saludables; que no sabemos que es lo que necesitamos decir, para no ir encarnando nuestras frustraciones.

¿Cómo salimos de esto?
¿Qué alternativas hay?
Necesitamos cada vez más ir encarnando nuestras formas empoderadas de ser y estar en este mundo, no nuestras frustraciones. Es importante entender que en cualquier esfuerzo que hacemos, para expresar una idea vital para nosotros, desde nuestra forma de ser y vivir, desde nuestra forma de haber aprendido en carne propia, es precisamente en ese esfuerzo que está la SUFICIENCIA. Cuando permitimos sentirnos suficientes, entonces encarnamos nuestras formas empoderadas de ser y estar en el mundo. Y desde este entendimiento, podemos, en un segundo, deshacer todo tipo de redes abusivas que llevan meses, años, hasta siglos sofisticando sus estrategias de esclavización usando “la insuficiencia.”

UNA INVITACION

Por favor, que sea este el momento en el cual encontramos el coraje necesario para decir me voy a expresar, como solo yo puedo, sin pedir permiso ni tratar de encajar, sintiéndome suficiente para hacerlo, porque es importante, porque es parte de mi bienestar, porque es parte de mi salud, es parte también de la salud de mis hij@s, de la salud de todo lo que me rodea.

Si vivimos frustrados no tenemos claridad de que es lo que necesitamos hacer en este mundo. Si seguimos frustrados, no tenemos más el derecho, damos el derecho, el poder al otro. Jugamos roles pasivos en estos juegos pervertidos de poder. Y aquí no se trata de quien es más fuerte o quien tiene la razón, se trata de finalmente decir, estas son mis necesidades, las tengo que expresar y solo yo sé que son y como expresarlas. Yo soy la única que puede hablar de mis necesidades y esto no es ego. Porque cuando expreso mis necesidades, las hago en conexión siempre con todo lo que me rodea. Porque este cuerpo no solo expresa mis necesidades, también es un reflejo perfecto de las necesidades de todo lo que me rodea.

Mi cuerpo es Agua, Aire, Tierra y Fuego. Este cuerpo es el cuerpo hecho básicamente de los mismos elementos que existen en todo lo que me rodea. Todo lo que yo siento en este cuerpo, desde estos elementos, refleja los sentires del entorno también. ¡Por eso tengo que expresarme! Tomo este, mi poder, amorosamente y me permito sentir suficiente, para poder encarnar, en este mundo, en mi plenitud.


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CICLO SALUD ENFERMEDAD TEMA #3
AISLAMIENTO, DESCONEXION y CORPORALIDAD

¿Qué, dentro de nosotros, sostiene los discursos que “podemos estar” aislados, desconectados del entorno?
¿Por qué estos discursos tienen una relación directa con cómo vivimos nuestra corporalidad, con cómo habitamos nuestros cuerpos?
¿Qué tiene que ver esto con la salud, el bienestar, la enfermedad en nosotros y en todo nuestro entorno, este cuerpo Tierra?
¿Qué tiene que ver esto con la gobernación?

Hago estas preguntas, porque quiero invitarles a ir sintiendo y pensando desde dónde nos relacionamos con nuestros propios cuerpos. Desde dónde observamos el entorno - este cuerpo Tierra, naturaleza, estos cuerpos sociales? También les invito a ver, si las respuestas, a lo que está pasando, son las mismas cuando surgen solo de la mente versus cuando surgen de un lugar más conectado con el cuerpo. Dejo aquí algunas propuestas.

Hoy jugaba con la palabra observar, el concepto, el acto, esta forma de relacionarse con mi cuerpo y con el mundo desde la observación. Y me pregunté qué significa para mi observar y ser observada? La primera cosa en la cual pensé fue “ser observada.” En mi caso solo pensé en ser mirada y escuchada, nada más, e inmediatamente me sentí mal; sentí como si ser observada no me permitía ser y estar en el mundo como yo quisiera, sin dar explicaciones. Me dí cuenta, que yo estaba absolutamente convencida de que hay lugares físicos donde yo me pueda esconder, tener total privacidad, sin ser mirada, escuchada y percibida. En otras palabras, como si hubiera lugares físicos en los cuales yo me pudiera esconder del mundo, del entorno; en los cuales me podría aislar, desconectándome totalmente.

En la misma línea, empecé a pensar sobre qué significa para mí, observar a algo. Pensé solo en momentos difíciles, lugares desconocidos, situaciones problemáticas de las cuales primero tenía que alejarme, “estar afuera de”, para después ir usando solo mis ojos y orejas, solo mi mirada y escucha, para recopilar información, la cual me ayudaría a entender mejor el entorno y situación; entendimiento que después me permitiría relacionarme, reconectarme y responder de una forma particular. De nuevo, no pensé en mi cuerpo en su totalidad como un lugar desde donde observar. Sino, una vez más, inconscientemente, aislé solo la mirada y escucha como formas de observación.

En los dos casos, me di cuenta que mi forma de ver “la observación” estaba basada en una necesidad de estar apartada y desconectada del entorno primero, para después relacionarme con él. Y en los dos casos, aparté solo dos órganos del cuerpo, y no tomé en cuenta el cuerpo entero, como medio de recolección de información. ¡Qué raro! En seccionar mi cuerpo, secciono el mundo. En sentir mi cuerpo como si fuera hecho de órganos independientes uno del otro, veo el entorno así también. Mi forma de observar es así entonces, partiendo desde este "percibir" al mundo en partes desconectadas, aisladas.

¿Me pregunté por qué sera? Entendí que la relación que tengo con mi cuerpo, la forma en la cual habito mi cuerpo, la conciencia corporal que tengo, está directamente conectada con las definiciones que le doy a esta acción de “observar y ser observada.”

Estoy tan poco consciente de mi cuerpo físico en su totalidad y tan poco consciente del hecho que habito este mundo, espacios y entornos, desde el cuerpo en su totalidad - que no me he dado cuenta de una cosa importantísima, la cual es: mientras estoy aquí físicamente, no puedo estar nunca desconectada, aislada, o tener “privacidad” completa. Tampoco puedo percibir el mundo solo desde ciertas partes del cuerpo y no otras. Es simplemente imposible porque todo lo que mi cuerpo hace, su forma de ser y estar en el mundo, constantemente está en relación con el entorno; así que, está siendo observado constantemente por todos los seres que me rodean. Hasta cuando duermo, el simple hecho de respirar tiene una consecuencia en el entorno y es una forma de relacionarse con él.

¿Pero cómo puedo seguir sosteniendo que el aislamiento es posible, entonces? Puedo sostener que me puedo aislar u desconectar porque he usado una gran parte de mi energía vital en construir y mantener vivos mundos abstractos, que me permiten seguir creyendo que el aislamiento es posible. Estos mismos mundos me permiten pensar que puedo desconectarme de ciertas partes del cuerpo también, y vivir solo de ciertas otras partes. Parece que estoy viviendo más en mis mundos imaginarios, en mi mente, que corporalmente en el aquí y ahora. Y estas formas de desconexión, estos mundos, suelen ser respuestas a la dificultad de estar en cuerpo y viviendo desde una conciencia corporal, por muchas razones. A veces abusos, otras veces traumas y finalmente hasta por necesidad de sobrevivencia en situaciones muy difíciles que no podemos explicar, controlar, digerir.

¿Qué tiene que ver esto con bienestar y gobernación? Bueno primero, si no habito mi cuerpo conscientemente, no voy a saber que necesidades tiene. Si no reconozco mis propias necesidades, no sabré expresarlas. Si no puedo expresarlas no puedo encontrar formas de relacionarme con el entorno que toman en cuenta mi bienestar, así como el bienestar del entorno. Si no encuentro estas formas de relacionarme, siempre voy a adoptar formas ajenas, aceptar definiciones ajenas de cuáles son mis necesidades y como atenderlas. Me voy a dejar gobernar en formas que no son compatibles con mis necesidades y bienestar. No voy a tener claridad ninguna de cómo estás formas ajenas me afectan y afectan al entorno. ¡Esta es enfermedad y desequilibrio!

PARA IR PROFUNDIZANDO

La palabra observar tiene 2 definiciones. La primera es el acto de cumplir una orden, medida etc. – generalmente impuesta desde el afuera. La segunda definición es percibir, prestar atención a algo, alguien etc. – que generalmente está fuera de uno. Es una palabra pertinente en este tiempo porque estamos observando una cuarentena; estamos cumpliendo con esta medida de prevención, una respuesta a un peligro vital. En el segundo caso, estamos percibiendo, observando, el entorno y este peligro (virus), para ir acumulando información que nos va a ayudar a encontrar respuestas a este peligro. Pero nos hemos olvidado a mirar el virus como parte de un entrono, mucho más complejo. En los dos casos parece que vamos a tener que lidiar con algo que está fuera de nosotros, pero lo que no estamos viendo es que, en los dos casos, el accionar, el cumplir y el observar, vienen desde nosotros. ¿Y desde que lugar en nosotros? Explicaré un poco más.

¿Qué nos hace cumplir con algo? Generalmente la aceptación que ese algo es beneficiosa/a a nuestro bienestar. Entonces esta cuarentena de alguna forma nos refleja, nos representa, porque algo en nosotros está diciendo que es una buena respuesta hacia un peligro y que nos va a mantener vivos. ¿Pero estamos de acuerdo con esta medida desde el lugar abstracto en nuestras mentes, el lugar que nos permite creer la posibilidad de un aislamiento y desconexión? ¿O desde nuestros cuerpos, siempre conectados?

En la misma lógica, ¿desde dónde estamos observando el entorno y “el peligro”?
¿Desde la mente abstracta o desde un habitar del cuerpo en su totalidad?

Yo creo, estamos observando y respondiendo, con la cuarentena, a un peligro, desde los lugares abstractos en nuestras mentes los cuales nos permiten seguir creyendo que el aislamiento y desconexión son posibles.

¿Por qué es importante, entonces, encontrar formas de volver constantemente al cuerpo?
¿Habitarnos con más conciencia corporal?
Porque cuando pensamos desde el cuerpo, y no una mente abstracta, vamos a ver que por ser conectados siempre con el cuerpo Tierra y el cuerpo sociedad, todo daño que le hacemos al cuerpo Tierra y al prójimo, toda decisión que tomamos, tiene un impacto y es un daño hacia nuestro propio cuerpo. Por ende, la conciencia corporal nos ayuda a tomar decisiones que son mejores para nosotros, mas cuidadosas, más sentipensadas, y que también son mejores para todo el entorno.


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UNA REFLEXION ADICIONAL MIENTRAS TRABAJO CON ESTOS TEMAS

Hoy ha sido un día con mucho movimiento interno para mí, en el cual me he encontrado con varias emociones y sensaciones opuestas. He sentido una cierta energía constrictiva, después de haber tenido días bellos, alegres y de mucha apertura. Esta energía se materializó, por ejemplo, cuando mi teléfono, el medio de comunicación que me ha permitido cierta apertura y conexión, hoy se cayó de la terraza del cuarto piso, quebrándose.

En los pocos momentos de aceptación que tuve, por todo lo que hoy he sentido, encontré una cierta paz y calma, pero también me encontré con la tristeza. Me encontré con algunos de mis deseos, las intenciones que los mueven; me encontré con el miedo, las voces que dicen que es mejor volver al caparazón, las voces que dicen no merezco ser escuchada y la creencia que, si estoy muy alegre hoy, mañana voy a llorar. Ayer estuve muy alegre, muy abierta, hasta grabé una charla linda sobre la sexualidad, mientras hoy sentí mi cuerpo rígido, mi mundo cerrado, mis muros firmes para “protegerme.”

¿Me pregunto, si es algo del colectivo, si más gente ha sentido algo parecido hoy? ¿O si es mi forma de querer autocensurarme por miedo de no ser perfecta, de no ser vista como quiero? ¿De no ser vista con admiración, como un ser perfecto, iluminado? Estos deseos de ser de cierta forma, de ser mirada de cierta forma, a veces se hacen presentes cuando menos los espero. He empezado a ver que vienen de los lugares adoloridos, productos de situaciones en las cuales no me han mirado. Los demás no han mirado mi ser y me ha dolido. Entonces ahora quiero ser no solo mirada y aceptada, sino admirada. El deseo de perfección también se conecta con mi deseo de seguir trabajando, indagando, profundizando, hasta llegar a ser “perfecta”, sin permitirme a tomar el tiempo de vivir en el gozo, el placer, la belleza de las experiencias vividas y los espacios que hay dentro de mi ahora.

Siento que los deseos, así como las formas que queremos encarnar en esta vida, están muy conectados con la sexualidad. Los lugares que son profundos y que cerramos, desde donde nacen muchos deseos, también tienen que ver con como se informa nuestra sexualidad.

¿Cuáles son las intenciones de nuestros deseos?

¿A qué queremos llegar con ellos? Díganme por favor si están viviendo, sintiendo algo parecido.


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CICLO SALUD ENFERMEDAD TEMA #4
PROPIEDAD, PERTENENCIA, MIEDO Y GOBERNACION
Desde la “institucionalización del corazón”(enfermedad) hacia una “liberación del corazón”(salud); nuevas formas de pensar en la salud y la enfermedad; sugerencias para trabajar con nuestros deseos.

¿Será que nuestras formas de actuar en el mundo - cuando están informadas por un sentir de propiedad - no solo posibilitan relaciones desequilibradas con el entorno, sino también hacen posible (y se retroalimentan de) “la institucionalización del corazón”? Esta pregunta es una sugerencia, una propuesta. Piensen, sientan por favor, si les suena, si hay algo en ustedes que reconoce un poco de verdad en lo que escribo, comparto. Si no, pueden descartar absolutamente todo.

Les comparto, en el video, algunas de mis experiencias, de trabajo y vida, para explicar como estas me han permitido desarrollar (este sentir y este concepto que es) “la institucionalización del corazón”, con la cual trato de describir algo que nos pasa interiormente y que se refleja en el exterior, precisamente cuando empezamos a tener miedo de perder los frutos de nuestra labor.

En pocas palabras: la institucionalización del corazón es una construcción interna de paredes y obstáculos informada por el miedo, hecha para mantener a “salvo” nuestras creaciones.

Para profundizar:
1. La institucionalización del corazón, tiene como base nuestras formas de relacionarse con el entorno, producto de acciones repetitivas, posibilitadas por deseos surgidos desde los miedos individuales.
Por ejemplo:
* el miedo de perder algo que “nos pertenece” porque lo hemos construido con mucho esfuerzo, pasión u energía vital.
* el miedo de perder una cierta “estabilidad”, comodidad que también hemos construido con mucho esfuerzo, pasión u energía vital.
* el miedo de aceptar la naturaleza cambiante de nosotros y todo lo que nos rodea.
* el miedo de aceptar la perdida, la muerte, la transformación constante dentro y fuera de nosotros.
* miedo de aceptar los deseos, sentires, derechos de bienestar de todo lo que nos rodea.

2. Al mismo tiempo, tal construcción, sigue retro-alimentando infinitamente mas acciones y relaciones desequilibradas, todas reflejadas en lo que co-construimos con el entorno, incluyendo las formas de gobernación.

Necesitamos paredes “protectoras” para agarrarnos de lo que sentimos “nos pertenece”, para “encarcelar”, mantener incambiable lo que “nos pertenece", para que no nos roben de lo que “es nuestro”, de lo que con tanto esfuerzo hemos construido. Esto puede ser una propiedad, relaciones con un ser amado, un hijo/a, animales, ríos etc. El corazón sabe que no puede ser así, que la naturaleza nuestra y del todo es cambiante, por eso nos habla, nos guía. Pero, en un intento de apagar la voz de nuestro corazón, por miedo de perder todo y quedarnos solos, “institucionalizamos” el corazón, institucionalizamos también nuestras relaciones, nuestras co-creaciones con el mundo. Por miedo, construimos paredes internas, ponemos obstáculos de todo tipo, imaginamos guardias de todo tipo quienes puedan mantener firmes estas paredes, guardar las entradas y salidas.
Y en todos los proyectos creativos que construimos hacia afuera, hacemos lo mismo. Nada fluye, nada es reciproco, todo nos pertenece y el corazón no puede respirar.

En este encarcelar, nos hacemos mucho daño, porque todo lo que hemos construido – desde el miedo, el rechazo a la naturaleza cambiante del todo, el rechazo de que todo lo que nos rodea tiene sentires, pensares, historia, derechos, deseos propios, el rechazo que todo lo que nos rodea no “nos pertenece” – nos va a reflejar en grados más altos el mismo miedo, rechazo, violencia, encarcelación, falta de aire.

Con el paso del tiempo, nos vamos a sentir encarcelados por nuestras propias creaciones, nuestras paredes, nuestros obstáculos, y nos va a faltar aire. Entonces, en un empuje final, y muy fuerte, el corazón nos va a ayudar a que cambiemos y nos deshagamos de tanto miedo, tanta violencia, tanta creación nutrida por el miedo. Para algunos algo tramautico va a pasar, para otros un malestar físico se presentará, para otros malestares espirituales y mentales. Para otros un accidente o la muerte de un ser amado será parte del viaje hacia la “liberación del corazón.”

Para todos nosotros, en algún momento, los dolores individuales y traumas colectivos, los miedos individuales u colectivos, se van a reflejar cien, mil veces más fuertes, en las formas de gobernación que hemos escogido, co-creado, apoyado y que ahora se vuelven en contra de todos y todas. ¡Formas que son incapaces de responder a situaciones de constante cambio desde el amor, la aceptación de la naturaleza cambiante del todo, desde el respeto para el bienestar de todos! Son formas incapaces que hemos co-construido porque nosotros hemos escogido ser incapaces también.

Este reflejo tan grande nos va a ayudar a mirar adentro, en las profundidades, y va a ser una forma que nos ayudará a llegar a la “liberación del corazón.”
¡Así lo siento con todo mi ser!

La liberación del corazón empieza con el amor hacia una mismo y el entorno, el respeto hacia una mismo y el entorno, en el trabajo interior con el miedo, en la aceptación de la naturaleza cambiante del todo, en la aceptación de nuestros dolores y los dolores colectivos; en el dejar fluir nuestras creaciones desde la aceptación que toda inspiración, y poder creativo noble, es universal, simplemente a través nuestro y para (al servicio de todos) se manifiesta en millones de formas. ¡No hay que encarcelarlo, institucionalizarlo!

Hay que acordarse, que los deseos se vuelven en acciones y las acciones son las formas en las cuales nos relacionamos con el entorno; afectándolo, cambiándolo y dejándonos afectar, cambiar por él. Así que, podría ser hermoso preguntarnos ciertas cosas sobre nuestros deseos, antes de volverlos en acciones, antes de relacionarnos con el mundo y antes de llegar a institucionalizar nuestros corazones. Por ejemplo, podemos preguntarnos: ¿Desde donde surgen nuestros deseos? ¿Cuáles son las intenciones que los nutren?

En las respuestas que surgen podemos empezar a encontrar ciertos desequilibrios internos, rabias, dolores (los cuales con paciencia trabajaremos) que provienen de muchos miedos de todo tipo. Pero también encontraremos equilibrios, nobleza, bellas intenciones y mucho amor, los cuales provienen de las maravillas que somos.

¿Desde dónde, entonces, queremos construir relaciones y co-crear realidades: desde los lugares adoloridos que dan paso a intenciones cargadas de dolor, y que más tarde se van a volver en deseos y acciones cargadas de dolor, de miedo, de expresiones constrictivas o desde otros lugares tranquilos, amorosos, expansivos?

¿Cómo queremos vivir: con un corazón institucionalizado o libre?


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